Crítica: Edmund – Un actor para Shakespeare.

Crítica: Edmund – Un actor para Shakespeare.
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Nota: 9 sobre 10

En la Sala Fénix podemos disfrutar de Edmund III, un monólogo que nos habla del teatro de Shakespeare desde dentro. Edmund Kean, un actor que ha quedado como el mejor actor de la historia del teatro inglés.

Edmund, Shakespeare en la Sala Fénix

Edmund está enfermo y sabe que va a morir. En su delirio final nos habla a nosotros, su público, un público que tal vez es solamente una invención de su delirio, y nos cuenta su historia, desde su nacimiento, de sus inicios como actor, hasta su culminación como artista.

Y en este viaje en el tiempo, hace un repaso del teatro de su época, de los empresarios, de los otros actores… y de los personajes que interpreto e hizo suyos.

Un monólogo en el que Edmund nos muestra diferentes facetas suyas, y pasa de la tristeza a la euforia, a la alegría, a la cólera, a la rabia… o tal vez no son facetas de su carácter, son solo retazos de los personajes que ya son suyos de tanto interpretarlos.

Edmund se rebeló con los métodos interpretativos

Edmund Kean no se quedó con lo que estaba establecido. Se rebela con los métodos de otros actores (Garrick, Kemble), a los que desprecia por no aspirar a más. Estuvo años de gira por provincias para poder llegar a interpretar un gran personaje shakesperiano.

El uno se sonreía en sueños, el otro se despertó y me llamó: ¡asesino! Los miré fijo y con estupor; despues rezaron y se quedaron dormidos

Los grandes personajes trágicos de Shakespeare acaban siendo interpretados por Edmund Kean, que los hace aún más grandes. Pero su vida personal no es tan esplendorosa. La muerte de un hijo, la miseria de los primeros años, le pasó factura… y también sus excentricidades. Algunas de ellas, llevades a escena… aparecer caracterizado como Shylock sin la barba roja habitual que utilizaban todos los demàs actores… y fue un éxito. No siempre lo fue, pero Edmund Kean se arriesgó en escena. Y llenó teatros

¿El judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No es alimentado con la misma comida y herido por las mismas armas, víctima de las mismas enfermedades y curado por los mismos medios, no tiene calor en verano y frío en invierno, como el cristiano? ¿Si lo pinchan, no sangra? ¿No se ríe si le hacen cosquillas? ¿Si nos envenenáis no morimos? ¿Si nos hacéis daño, no nos vengaremos?

Andrea Vassili Benevento hace una gran interpretación de Edmund, en un monólogo sobre teatro en el teatro, muy bien acompañado por  Federica Amendola (Mary), la cordura en la vida de Edmund Kean.

Edmund, un actor shakesperiano que siempre será Arlecchino

El escenario, una habitación sin paredes, un trono de atrezzo, y algunos elementos de tragedias de Shakespeare… un fondo musical en momentos puntuales, para dar fuerza a la escena, y algún juego de luces que ensalza a los actores para oscurcer el resto. Y nada más. No hace falta nada más para un monólogo intenso y lleno de vida.

Para las personas que tienen problemas para entender el italiano, una pantalla en la parte superior del escenario permite seguir el texto… pero la interpretación es tan viva que no hace falta. Edmund Kean hablando en italiano se hace entender muy bien.

Edmund III, en la Sala Fénix, es teatro en el teatro y más allá del teatro.


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