Una breve historia del teatro en México

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Hoy en día, las salas de teatro en México nos ofrecen todo tipo de obras para todos los gustos y públicos, tanto nacionales como internacionales, de dramaturgos tanto veteranos como emergentes. No obstante, en Espectáculos BCN nos queremos interrogar sobre cómo el teatro de este bonito país evolucionó para llegar al punto actual, y os presentamos así una breve historia del teatro en México. ¡Que suba el telón!

Historia del teatro en México: de sus orígenes a la actualidad

Como lo hacen aún en la época actual, la literatura y las artes reflejan generalmente el contexto histórico y social de un país. Siendo un medio que apela directamente al sentido visual, el teatro ha sido siempre el género literario usado para conectar de forma más directa con el público, por lo que es frecuentemente empleado para transmitir ciertos mensajes que puedan llegar a los espectadores de forma clara además de entretenida.

Como veremos a continuación, la historia del teatro en México no es una excepción, y en ella observamos también la evolución de la sociedad y situación del país, empezando desde sus orígenes prehispánicos hasta el presente.

El teatro prehispánico en México

Antes de la colonización, se llevaban a cabo ceremonias o rituales religiosos mesoamericanos en los cuales la música y la danza tenían un papel central. Aunque había diálogos, especialmente entre figuras mortales y divinas, estos rituales eran distintos a lo que conocemos como teatro convencional, y tenían principalmente motivos religiosos más que de entretenimiento, con ofrendas a los dioses.

Aun así, las actuaciones se realizaban en lugares especiales (un poco como los teatros actuales) y se conserva una obra de la cultura mayaRabinal Achí – que narra el conflicto entre dos guerreros, uno de los cuales es juzgado, condenado a muerte y sacrificado.

El siguiente vídeo muestra como este es representado aún en Guatemala:

El teatro mexicano durante la conquista (siglo XVI)

Por desgracia, esta forma dramática prehispánica no tuvo tiempo de desarrollarse en un género dramático propiamente americano antes de la conquista española de la región. Junto con los misioneros, vino un teatro de función completamente evangelizadora. Pese a la barrera idiomática entre las dos comunidades, el teatro permitió a los misioneros una comunicación sencilla de la tradición católica y su ideología.

Así se representaban autos sacramentales, milagros, pasiones, y las tradicionales pastorelas mexicanas. Estas se escribían en lenguas indígenas como el náhuatl para facilitar la transmisión de sus doctrinas a la población nativa, y eran montadas y representadas para los mismos indígenas, lo que contribuyó a una rápida expansión tanto del género dramático basado en el ejemplo europeo como de la ideología religiosa que este conllevaba.

Es necesario también destacar la figura algo más tardía (siglo XVII) de Sor Juana Inés de la Cruz. Aunque más conocida por su poesía, sus obras también cuentan con autos sacramentales y piezas teatrales, de las cuales destaca la comedia de enredos Los empeños de una casa, cuya función de celebración y de entretenimiento refleja una evolución del género dramático estrictamente didáctico a uno cada vez más similar a la tradición europea.

El teatro mexicano durante la guerra de la Independencia

Seguimos conociendo esta breve historia del teatro en México hablando, ahora, del momento de la independencia mexicana. Y es que, durante los años precedentes a la guerra, el teatro mexicano siguió principalmente la tradición española. Aun así destacan autores como José Joaquín Fernández de Lizardi, quien retrató en sus obras la vida y costumbres del país, incluyendo el habla popular y el dialecto.

A principios del siglo XIX, el país se vio sumergido en un periodo de inestabilidad y agitación política, lo que impactó también a la producción teatral. No obstante, el interés por el teatro no disminuyó, con la traducción y escenificación de Miguel Hidalgo del Tartufo de Molière, por ejemplo.

Tras la victoria de la independencia se fundaron nuevos teatros e instituciones como el Liceo Hidalgo, la Academia de San Juan de Letrán o el Teatro de los Autores para promover autores y obras nacionales mexicanas con la voluntad de alejarse de los enlaces españoles, aunque la forma dramática seguía siendo de imitación europea.

Hacia finales del siglo XIX, la zarzuela y el género chico ganaron mucha popularidad, de carácter satírico. Estas trataban temas y personajes propiamente mexicanos, como el pelado ingenioso, el policía, el indio ladino o el borracho. Este género gozaría de éxito también durante la Revolución mexicana (principios del siglo XX).

Teatro mexicano actual

El interés por un teatro nacional puramente mexicano continuó al cambiar de siglo, con la creación de la Sociedad de Autores. Durante la dictadura porfirista (1876-1911) y al llegar la Revolución (1910), el teatro mexicano también reflejó la situación social y política, con un creciente interés en el género dramático de temática política y los melodramas.

Los autores más destacados de esta época incluyen Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Rodolfo Usigli. El último es considerado uno de los máximos representantes del teatro mexicano moderno, y su principal obra, El gesticulador, trata el tema contemporáneo de la Revolución Mexicana y constituye una importante crítica política.

Por lo que hace a Villaurrutia y Novo, los dos autores fundaron en 1928 la revista Contemporáneos, en torno a la cual se juntaron un grupo de jóvenes intelectuales con el mismo nombre (“Los Contemporáneos”) para difundir innovaciones artísticas y promover la literatura y las artes mexicanas modernas. Además de los dos, otros integrantes incluían Gilberto Owen y Antonieta Rivas Mercado.

El trabajo de estos y otros autores y dramaturgos llevó a la creación de nuevas instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) o la Asociación Nacional de Actores (ANDA), quienes formaron, apoyaron, y apoyan aún nuevos talentos y dramaturgos como lo serían Luisa Josefina Hernández, Héctor Mendoza, Jorge Ibargüengoitia, Sergio Magaña y muchos otros.

Actualmente, el teatro mexicano sigue en constante evolución y renovación pese a recortes presupuestarios y al auge de plataformas como el cine, la televisión o internet. A pesar de todos los obstáculos, la historia del teatro mexicano es una de no solo reflexión de la realidad social e histórica del país, sino también un relato de formación de una identidad mexicana propia que se transmite desde el ámbito dramatúrgico hacia la sociedad y el carácter mexicanos y viceversa. Desde Espectáculos BCN esperamos ver todo lo maravilloso que le queda aún por ofrecer en el futuro.

Y de mientras, te invitamos a descubrir más aspectos de la literatura de este fantástico país en nuestros artículos sobre 7 escritores mexicanos actuales que tienes que conocer, y 6 escritoras mexicanas imprescindibles. ¡No te los pierdas!

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