Clásicos de la literatura española

libros Clásicos de la literatura española

Los libros clásicos son aquellos que incluso tras años de leídos no se van de tu memoria. La literatura española está repleta de ellos. Siglos de libros impactantes, novedosos y clásicos ¿Cómo se pueden elegir algunos pocos? Bueno, aquí en Espectáculos BCN nos arriesgamos y lo intentamos, hacemos una selección de los clásicos de la literatura española.

Clásicos de la literatura española esenciales

La literatura española ha estado, desde sus primeras creaciones, unida a ciertas características prototípicas. El marcado interés por lo nacional y lo autóctono, la tendencia a lo satírico y humorístico y al estoicismo son claves en el entendimiento del acervo literario de España. Pero, por encima de estas características, la peculiaridad máxima de la literatura española parece radicar en la contrariedad de sus particularidades. Y es esta cualidad dicotómica la que le da riqueza y atemporalidad.

Teníamos que idearnos una metodología para poder hacer este trabajo, porque los clásicos de la literatura española son muchísimos, todos muy importantes, pero tenemos que elegir. Así que elegimos aquellos que marcaron un hito. Libros que definieron un género o una época. Libros sin cuya presencia la literatura española perdería su esencia. ¡Prepárate para el viaje literario de tu vida, y descubre nuestra recomendación de clásicos de la literatura española!

El Lazarillo de Tormes. Anónimo

Una de las novelas más importantes para comprender el siglo XVI y la novela picaresca. Seguimos la historia, en primera persona y a través de epístolas, del lazarillo desde la niñez hasta el matrimonio . Lazarillo de Tormes nos permite acompañar al narrador en sus venturas y sus reveses. La novela, con una ideología moralizante, propia de la época, es una muestra vivida de la sociedad de la época. Nadie queda exento de la mirada crítica que el lazarillo le da a una sociedad corrupta.

Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes

El clásico de los clásicos por derecho propio. Es el clásico de la literatura española y universal del que todo el mundo, en cualquier idioma, ha oído hablar. Una de las cualidades más importantes de Don Quijote es la capacidad reformular la realidad. La literatura caballeresca había sido el género por excelencia en Europa, y sus valores imperaban en el imaginario popular. La valentía, el honor y el amor a la belleza eran tradición.

Cervantes se permitió burlarse de todo. Todos los valores que la sociedad consideraba dignificantes se presentaron como delirantes e ilusorios. El tono burlesco y el tratamiento realista del argumento fue una influencia determinante en la literatura europea subsecuente.

Don Juan Tenorio. José Zorrilla

Seguimos conociendo los grandes clásicos de la literatura española para hablar de esta obra inolvidable. En contraste a otras obras literarias clásicas del romanticismo español, Don Juan Tenorio es un personaje dolorosamente humano y ambivalente. La obra es un drama amoroso con tintes sobrenaturales, con una mirada afilada sobre el espíritu humano y la redención.

El Don Juan de Zorrilla no es ni mucho menos un héroe, está más cerca de villanía.  Pero el camino de este protagonista hacia la redención es uno de los más reales, profundos y significativos tratamientos del crecimiento espiritual en la literatura española.

Rimas. Gustavo Adolfo Bécquer

Un libro indispensable del recuento de clásicos españoles. Adolfo Bequer es el dueño de una pluma prodigiosa que, aunque se presenta humilde y pura, esconde una profundidad abismal. Su poesía posromántica se adentra en nuestros oídos, es una exaltación del intimismo a través de la exploración del yo. Rimas es la compilación de su trabajo poético donde recorre el amor como un todo. El amor visto como un asunto transdimensional integrado por el dolor, el misterio y la pasión.

Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós

Galdós, a través de Fortunata, nos regala esta frase lapidaria: “hay dos sociedades, la que se ve y la que esa escondida”. Con esto podría bastar para ser un clásico. Pero, Galdós es un literato, un modernista por derecho y no por vocación.

Fortunata y Jacinta ahonda en el matrimonio, muy ligado a las clases y conveniencias sociales. Ahonda en la burguesía, y en la figura femenina en la sociedad y en la institución matrimonial. Pero, si es posible, lo más interesante de Galdós no es la evaluación social del hecho, sino el análisis individual y la construcción de personajes tan reales como dolorosos.

La Celestina. Fernando de Rojas

Una celestina, un personaje literario convertido en convención popular. La muestra de que la literatura y la sociedad gozan de un proceso osmótico. La celestina es el retrato de la pasión humana, las más simples y las imperecederas. Las que no cambian con los siglos, las modas o la política. Calisto y Mebea buscan sortea la imposibilidad de amarse, esa es una historia universal, y Fernando de Rojas supo subvertir el drama y convertirlo en la tragicomedia por excelencia, la que daría una entrada triunfal al Renacimiento en España.

Los pazos de Ulloa. Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán fue la punta de lanza del naturalismo en España, la primera mujer catedrática y escritora de una de los clásicos más interesantes del español. Entre las cuestiones más destacables de la novela encontramos la formulación de un hibrido lingüístico. Pardo Bazán ubica la historia entre una comunidad de habla gallega y una de habla castellana.

Queriendo mantenerse en la senda realista construyó un habla semi traducida que maneja locuciones autóctonas, pero podía hacerlas entender por quienes no la hablaran. El naturalismo de la autora es otra peculiaridad, es una forma del género ungida de misticismo religioso, que, aunque mantiene la firmeza de las convicciones naturalistas, se deja permear por conceptos religiosos como el espíritu.

La vida es sueño. Pedro Calderón de la Barca

La quintaesencia del drama filosófico español. El debate eterno sobre como posicionarnos sobre el destino. ¿La pasión puede ser doblegada? ¿El espíritu obedece al destino, a la razón o al fervor? Calderón de la Barca no temió hurgar en los problemas existencialistas más antiguos, y en exponer la dualidad que abarca la naturaleza y nuestra esencia. Es emblemática del barroco literario, pero poniendo a un lado los galanteos religiosos dignos de la época y la educación del autor, es una lectura universal.

Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula. Garci Rodríguez de Montalvo

Uno de los más famosos y representativos libros de caballería del español. Su autoría es discutida y a quien hoy se le atribuye, reconoció haber sido más un editor que un autor. Sin embargo, esto no le resta importancia ni mérito. Probablemente lo aumente, al convertirse en una construcción colectiva y representativa del periodo histórico.

El texto original, presuntamente, fiel a la tradición artúrica de la novela caballeresca, termina con el esplendoroso y valiente Amadís traicionado y muerto, y con él su amada. La versión de Montalvo es menos trágica y más esperanzadora. La historia de Amadís ha sido explorada y trabajada por las tradiciones literarias de muchas de las lenguas a las que se ha traducido, convirtiendo el argumento en una serie inmensa de historias y continuaciones.

El conde Lucanor. Don Juan Manuel

El conde Lucanor es otro de los clásicos de la literatura española imprescindibles. La más importante muestra de la narrativa exempla en español. Es considerada una recopilación y reinterpretación de cuentos de otras tradiciones, o versiones de cuentos de Esopo o Las mil y una noche, entre otros. Cada cuento busca exponer una moraleja de forma más o menos didáctica. Fueron escritos por Don Juan Manuel, príncipe de Villena, quizás recopilados a largo de sus viajes y gracias a su educación docta.

La vida del Buscón. Francisco de Quevedo

La cumbre de la novela picaresca y de la obra de Quevedo. Hay quienes la consideran más que picaresca, satírica, pues rompe en muchas formas con las formas picarescas. El texto fue realmente polémico porque llegaba a presentar extremos grotescos y crueles de personajes impíos. El escepticismo de Quevedo impregna las paginas de La vida del Buscón, y también su lirica esplendida y experimental.

No hay nada didáctico o moralizante en su argumento, y, de hecho, dignifica sarcásticamente la vida viciosa. Quevedo marcó un punto y aparte en la constitución de un género que, históricamente tendía a la denuncia social, y lo convirtió en una deconstrucción de la sociedad real, no necesariamente la deseada.

Soledades. Luis de Góngora

La lirica de Góngora, adscrita al culteranismo barroco español, después llamado “gongorismo”, es en tanto enrevesada como prolija y revolucionaria. La composición de sus expresiones es tan significativa como el significante al que se refiere. Soledad es una de esas composiciones, profundamente pensadas, llena de simbolismo y fuerza, conceptualizada en cuatro partes, de las cuales solo logro llegar a la tercera.

Fue una obra bastante polémica en su momento porque, a contracorriente, presentó una poesía hiperculta y atrevida. Góngora aflojó la atadura de la composición versificada, llevándola casi al verso libre. Su osadía pobló a lengua de recursos literarios novedosos y de nuevas formas expresivas.

Luces de Bohemia. Ramón María del Valle Inclán

Pieza fundacional del esperpento. La obra nos conduce por los caminos de un Madrid bohemio, algo turbio y soez. El argumento se sustenta en una sátira mordaz a una sociedad española que se retuerce en su historia. Aprovecha y critica también el mundo bohemio y literato que aprovecha y deshecha a sus personajes sin pena alguna. Uno de los más excelsos exponentes de modernismo literario Valle Inclán fue la pluma que valoró la comedia de la tragedia cotidiana.

Fuenteovejuna. Lope de Vega

Una referencia literaria imperecedera. Fuenteovejuna sigue siendo hoy el icono de la fuerza de un pueblo unido contra la tiranía. La maravillosa comedia cuenta con una peculiaridad dramática que refuerza el argumento, y es que Lope de Vega construye un protagonista colectivo. Por otro lado, la historia desarrolla también un antagonista colectivo, un villano pluscuamperfecto, la tiranía, representada no solo por el Comendador, sino por la nobleza en pleno. Lope de vega inteligentemente supo aprovechar un hecho real y convertirlo en una narración reivindicativa.

La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca

Elegir solo una obra de García Lorca es una odisea. Es uno de los escritores más profundos y respetados de la literatura española. Pero, hay algo en la hondura de La casa de Bernarda Alba que la ha vuelto un clásico amadísimo. Es una obra profunda que muestra con maestría la violencia de la sociedad tradicional española de principios del siglo XX. La mujer y su representación en la sociedad, los miedos y estigmas que el acompañan son líneas centrales del discurso.

Nada. Carmen Laforet

Una obra maestra escrita por una Laforet de apenas 23 años. Reformuló la prosa española y el existencialismo en español con su detallado punteo de una sociedad posguerra. El universo de Laforet recorre con sutileza las personalidades de quienes le rodean. La riqueza psicológica de los personajes fue una de las razones de su éxito. La prosa rítmica, ligera pero plena, es una de sus mejores cualidades,  y que caracterizó el resto de su producción.

Niebla. Miguel de Unamuno

La metaficción como expresión la experimentación y la criticidad. La experimentación absoluta que buscaba librarse de las convenciones artísticas lleva a Unamuno a inscribirse en su propio genero literario, la nivola. El argumento recorre a través de la ficción conceptos como el de la creación, el devenir, la libertad y la relación entre creador-obra. Unamuno describe la niebla que parece rodear el sentido de la existencia. Sin duda, otro de los libros clásicos de la literatura española.

Platero y yo. Juan Ramón Jiménez

El ganador del Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez nos regaló uno de los textos más hermosos del español. El tema es sencillo, la vida de un burro, los recuerdos de la infancia y la exploración de sentimientos reales. A mitad de camino entre novela diarística, autobiografía y ficción, Platero y yo, se convirtió en el libro español más traducido detrás del Quijote. Aunque se ha pretendido entender como literatura infantil, este libro trasciende los lenguajes literarios para mostrarnos, despejado de toda superficialidad, la sensibilidad y la vanguardia.

¿Echas en falta algún título? ¿Qué te pareció la selección? ¡Déjanos en los comentarios tu lista personal de clásicos literarios españoles esenciales!

Si quieres seguir conociendo sobre clásicos literarios no te pierdas nuestra selección de clásicos de la literatura colombiana y clásicos de la literatura argentina.

Aimara Villanueva

Soy editora y correctora desde hace más de 10 años, investigadora, redactora y una voraz lectora. Generadora de contenidos y Content manager desde hace 5 años. Soy egresada como Licenciada en Letras mención Políticas culturales de la Universidad Central de Venezuela, con diplomados y cursos en edición y ruta editorial. Finalista en festivales internacionales. (Margarita, 2011).

Un comentario:

  1. Marc-Vicent Adell i Ferré

    Me parece que falta algún libro, com Los renglones torcidos de Dios, Siempre en capilla y uno en concreto de Ana María Matute: Tres y un sueño. Respecto a esta escritora, considero que ha estado siempre injustamente tratada y no sé si se merecía el premio Nobel de literatura pero estaba muy cerca. Otros libros importantes en castellano para mí son El otro árbol de Guernica, El Sur y Bene. Seguro que hay más.

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