Los escritores españoles del Romanticismo más importantes

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Tras un siglo XVIII dominado por la razón, el clasicismo y las Luces, el siglo XIX abrió por fin las puertas del Romanticismo a España, más tarde que al resto de Europa. Esta llegada tardía hizo de él un movimiento literario breve, pero muy intenso – en todos los sentidos de la palabra – y un tanto confuso y particular en este país.

Desde Espectáculos BCN nos proponemos profundizar en el lado literario de esta corriente a través de los escritores españoles del romanticismo más representativos, quienes nos muestran por ellos mismos tanto las características como la diversidad del Romanticismo en España.

El Romanticismo español en la literatura

Si hiciéramos un collage sobre todo lo que el Romanticismo representa – o un tablero de Pinterest para los más digitales – no podrían faltar los buenos y fiables tópicos: el bosque oscuro, la niebla, el cementerio, algún fantasma de una época nostálgica, pero nada de esculturas clásicas a no ser que formen parte de ruinas, y como no, el hombre solitario al centro, tan torturado por como necesitando su solitud.

El Romanticismo es fácil de reconocer y tan fácil de amar como de parodiar. Aun así, la versión que este apasionado movimiento tomó en España fue un poco más confusa debido a la interpretación distinta de sus características por sus distintos autores.

Características del Romanticismo español

En líneas generales, encontramos así dos distintas caras del Romanticismo español: uno más tradicional, y otro más liberal o rebelde. Así pues, las características del Romanticismo en España fueron las siguientes:

  • Romanticismo tradicional: interpreta el rechazo de la Ilustración como un retorno a las épocas pasadas gloriosas del país, como el Siglo de Oro. Esto es acompañado por un retorno a las ideologías y valores de antes de la Ilustración, por lo que este es un Romanticismo profundamente religioso y defensor del Cristianismo y la patria. Se trata de una corriente de carácter y valores conservadores y tradicionales.
  • Romanticismo liberal o rebelde: interpretan las temáticas de libertad e individualidad propias del Romanticismo como un rechazo del orden establecido, tanto en política como en religión y en la época ilustrada que les precede. Interés hacia las figuras “rebeldes” o marginalizadas por la sociedad. También suelen centrarse en épocas pasadas, pero para contrastar la razón del siglo XVIII con lo irracional o supernatural en lugar de lo religioso, y rebelándose contra la forma de vida burguesa de su época.

A estas dos corrientes a veces opuestas del Romanticismo debemos además añadir el fenómeno del Posromanticismo de mediados del siglo XIX. Este convivió con formas ya emergentes del movimiento realista de la segunda mitad del siglo, y aunque lo encontramos en todos los géneros literarios, el de la poesía fue el que menos se diferenció de las características románticas.

Es por esto que muchos de los poetas posrománticos se incluyen a menudo también dentro de la corriente romántica, pues el estilo y temáticas de sus obras cumple aún con el canon del Romanticismo. La característica principal de esta poesía es el énfasis en lo personal, subjetivo e íntimo de cada autor.

Habiendo determinado un poco las particularidades con las que el Romanticismo se desarrolló en España, es la hora de presentar a algunos de los escritores españoles del Romanticismo más destacados.

Escritores españoles del Romanticismo y sus obras

Cada uno de su propia forma, los siguientes autores desafiaron el imperio de la razón, el empirismo, el didactismo y la estética neoclásica con sus – muy distintas – obras. Y es que el Romanticismo no es solo mucho más que el cliché del hombre contemplando sus emociones en la naturaleza, sino que el apoyo incondicional del movimiento a la subjetividad y a la escritura personal de cada autor nos ha dejado con ejemplos de sus peculiaridades en sus obras.

¡Sin más introducciones, aquí están los escritores españoles del Romanticismo más importantes!

José de Espronceda (1808-1842)

Pese a su corta vida a la cual la enfermedad de la difteria puso fin, Espronceda es considerado uno de los primeros y más destacados escritores españoles del Romanticismo.

Espronceda plasmó en su poesía el espíritu liberal y apasionado del movimiento, pero lo vivió también directamente a través de sus experiencias vitales. Era considerado lo que llamaban un “liberal exaltado” en su época, y en su lucha por la libertad fue miembro de una sociedad secreta a los quince años, fue desterrado, y participó en las jornadas revolucionarias de 1830 en París.

Su poesía se inspira del inglés Lord Byron, y se centra sobre todo en personajes rebeldes como él o marginados por la sociedad. Así destacan las siguientes obras:

  • “Canciones” o poemas cortos con personajes excluidos de la sociedad por protagonistas. Entre ellos se encuentra la famosa “Canción del pirata” (¿Quién no conoce los […] diez cañones por banda / viento en popa a toda vela…?), además de canciones dedicadas a un mendigo, a un verdugo, etc.
  • El estudiante de Salamanca: Largo poema narrativo que se inspira en el género de la leyenda y narra el mito de Don Juan Tenorio mediante el personaje de Don Félix de Montemar, quien encarnará la historia del legendario seductor. Esta está repleta de elementos románticos como sus aspectos sobrenaturales, su temática a la vez amorosa y oscura, su protagonista rebelde y seductor, o su inspiración popular.
  • El diablo mundo: Obra inacabada del autor, de temática compleja y filosófica. Incluye el conocido “Canto a Teresa”, una elegía amorosa a su amante.

Mariano José de Larra (1809-1837)

Otro autor romántico de corta vida, esta vez terminada por el mismo escritor, Mariano José de Larra fue principalmente periodista y escritor costumbrista, reconocido por sus artículos sociales y políticos.

Larra fue un escritor muy prolífico, publicando más de 200 artículos y ensayos, además de una novela histórica menos conocida. Escribió en varias revistas y periódicos, y entre sus seudónimos más utilizados se encuentran el de “Fígaro”, “Duende” o “Bachiller”.

Su interpretación del Romanticismo toma forma en un posicionamiento crítico y satírico hacia la situación del país, denunciando el absolutismo, el carlismo, la sociedad española y la censura entre muchos otros temas. Larra utilizaba la técnica de los cuadros costumbristas para hacer crítica literaria y política.

Algunos de sus artículos más famosos son Vuelva usted mañana, ¿Entre qué gentes estamos?, Casarse pronto y mal, Las palabras, o El castellano viejo.

José Zorrilla (1817-1893)

Nacido en el seno de una familia de ideología absolutista (su relación con su padre fue convulsa, como era de esperar), José Zorrilla se convertiría en el dramaturgo romántico por excelencia con su conocida obra Don Juan Tenorio.

Precisamente la muerte de Larra permitió que este escritor se hiciera un hueco en las letras españolas, pues José Zorrilla escribió un poema a la memoria del periodista tras la muerte de este que le dio popularidad en el círculo literario de la época. Y es que Zorrilla cultivó todos los géneros literarios, publicando además de sus obras de teatro muchas poesías y leyendas típicas del Romanticismo.

Su vida fue memorable por así decirlo, con múltiples viajes – incluido París, donde conoció a Dumas, Hugo, Alfred de Musset, George Sand y Théophile Gautier – y también muchas aventuras y líos amorosos.

Puede que inspirado por estos, Zorrilla escribió su conocido Don Juan Tenorio, una versión teatral de la historia del famoso personaje a la cual Zorrilla incorporó cambios tan significativos como la salvación final del héroe gracias a doña Inés. Su obra refleja así un Romanticismo más tradicional y religioso adoptado por el autor pese a la naturaleza del personaje; sin duda, una de las obras clásicas del teatro español.

Aunque no alcanzaron el éxito de su obra maestra, otras de sus piezas teatrales a destacar son El zapatero y el rey, y Traidor, inconfeso y mártir.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Gustavo Adolfo Bécquer es sin duda uno de los primeros nombres a venir en mente cuando hablamos de escritores españoles del Romanticismo, y aún así, su obra se clasifica técnicamente en la corriente posromántica debido a su contexto temporal.

Bécquer tuvo una vida corta – cosa que parece ser la cumbre de lo Romántico – terminada por la tuberculosis, que hizo que su extraordinaria fama no fuera alcanzada hasta después de su muerte con la publicación póstuma por sus amigos de la integridad de su poesía. Esta se caracteriza por su temática amorosa, abordando varias etapas de las relaciones amorosas y combinándola ya sea con comparaciones al género lírico, o bien al sufrimiento y a la muerte.

Estas creaciones poéticas se encuentran agrupadas en su obra Rimas, y su gran popularidad se extiende hasta hoy en día a causa de su carácter breve, simple y popular (¡sin perder su gran delicadeza y sensibilidad!), que las hace tan atemporales y universales como íntimas e inequívocamente románticas.

Su otra gran obra literaria fueron las Leyendas, relatos en prosa agrupando temáticas tan característicamente románticas como lo sobrenatural y fantástico, las historias populares nacionales, las historias de misterio y terror, y la naturaleza entre otras. Algunas de sus leyendas más conocidas son Los ojos verdes, El monte de las ánimas o El beso.

Rosalía de Castro (1837-1885)

El Romanticismo no fueron todo hombres torturados por sus propios sentimientos como el cliché importado de Francia parece insinuar a veces, sino que voces femeninas como la de Rosalía de Castro también consiguieron hacerse oír.

Y Rosalía de Castro se hizo oír de forma doble, ya que la emblemática autora escribió tanto en gallego como en castellano. Y podemos en parte dar las gracias al Romanticismo por ello, ya que el pensamiento romántico de la época impulsó valores como el individualismo y el nacionalismo, resultando en el auge del Rexurdimento en Galicia, un movimiento que promovió la lengua gallega en el ámbito literario, cultural y social.

Así pues, Rosalía de Castro no fue solo innovadora en su forma de existir en calidad de mujer y poeta en la época, sino también en su utilización de la lengua gallega, muy desprestigiada y muy poco utilizada en la literatura, y además en el impresionante éxito que alcanzó mediante ello.

Rosalía de Castro destacó sobre todo en poesía, y su obra, técnicamente posromántica como Bécquer, se caracteriza por una extraordinaria sensibilidad que la poeta une perfectamente con sus imágenes del paisaje gallego. En su obra también encontramos tanto una preocupación social como una temática intimista.

Sus obras más destacadas son sus libros de poemas Cantares gallegos y Follas novas en lengua gallega, y En las orillas del Sar, escrita en castellano. También escribió obras en prosa como la novela La hija del mar, artículos y ensayos.

Y con esta inspiradora autora terminamos nuestra selección de escritores románticos españoles. Una lista corta como esta debe omitir por desgracia otros grandes nombres del Romanticismo del país, como el Duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino) o Carolina Coronado. Y es que puede que el Romanticismo en España fuera breve, pero su impacto – intenso, dramático y lleno de grandes y únicas personalidades, como le corresponde al movimiento – fue clave en la literatura posterior.

Así que ya sabes, la próxima tarde de tormenta veraniega, o en tu próximo paseo canino – más o menos solitario; dicen que el perro es el mejor amigo del hombre por algo – tómate un momento para recordar a estos grandes escritores románticos españoles y a sus obras, atrévete a leerle unos versos al árbol más cercano, y puede que, con mucha imaginación, el fantasma de alguno de nuestros grandes autores te visite desde aquellos tiempos tan nostálgicos. Y es que el Romanticismo, en realidad, no ha desaparecido nunca.

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