Crítica: Els ocells de La Calòrica – A la Sala Beckett

Crítica: Els ocells de La Calòrica – A la Sala Beckett
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Nota: 9 sobre 10

La Calòrica, la compañía que la temporada pasada sorprendió a todos con “Fairfly“, vuelve ahora a la escena teatral para presentarnos “Els ocells”, una obra que puede verse en la Sala Beckett. Y es que es una de las compañías residentes de esta sala que ofrece una propuesta innovadora que parte de la obra de Aristófanes. 

Sin embargo, la adaptación que han hecho de este clásico es una adaptación muy actual y muy acertada. Una pieza que reflexiona acerca de la democracia, el sistema de gobierno que impera desde la Antigua Grecia y que ya desde el inicio de su implantación comenzó a causar grandes dudas entre los ciudadanos.

Els ocells de La Calòrica: una obra de Aristòfanes adaptada al presente

“Els ocells” es una obra que data del 411aC y fue escrita por el ateniense Aristófanes. En esta historia se nos relata la historia de un hombre bien posicionado en la sociedad de la época que, harto de la humanidad, decide convertirse en el líder de los pájaros y crear un nuevo mundo. Nos encontramos en un momento en el que la democracia de Atenas todavía no tiene ni siquiera 50 años y Aristófanes ya pone en duda este sistema.

La Calórica adapta esta obra para darle un aire actual pero en el que se plantea la misma cuestión: ¿la democracia es realmente un buen sistema para el ser humano? En “Els ocells” asistimos a un viaje cabaretero en el que el humor, la música, la locura y el descaro son los principales protagonistas.

Una obra divertida, sorprendente y descarada

 

Aunque sea una obra que hable sobre un tema políticosocial, lo cierto es que lo hace de un modo tan fresco y original que la sonrisa no se va de la cara ni un solo momento. El vestuario, además, es muy acertado, aumenta ese toque cómico y absurdo que estamos presenciando y hace que el conjunto de la obra sea una deliciosa locura.

Las interpretaciones de “Els ocells” son imponentes pero sobre todo quiero destacar el trabajo de Aitor Galisteo-Rocher que LO BORDA. Es un actor con muchísimos registros: tanto te hace de persona mayor, como de madre andaluza, como de ave perdida por el bosque. Realmente ALUCINÉ. Tiene una naturalidad, un desparpajo y una fuerza que pocas veces se ven en el teatro.

Junto a él, el resto del elenco también trabaja muy bien. Sin embargo, hubieron momentos en los que el exceso de “gritos” y de energía llegaron a abrumarme. En escenas como la asamblea de pájaros se vivieron momentos en los que la interpretación, para mi gusto, fue un tanto exagerada. Pero el toque cómico no se pierde en ningún momento y esas escenas remarcan todavía más la locura de la obra.

Pero si me tengo que quedar con una escena, me quedo con la escena de la familia de pájaros comiendo alrededor de la mesa. Es una escena muy realista, hilarante y dolorosa al mismo tiempo que nos hace reflexionar acerca del sistema capitalista y su influencia en nuestra libertad.

“Els ocells” es una obra diferente y muy “canalla” que me sorprendió y me lo hizo pasar alucinantemente bien.


Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y directora de la cía LetrasConVoz

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