Crítica: La Partida

Crítica: La Partida
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Por: Elia Tabuenca

Nota: 9 (sobre 10)

«La partida» del director Julio Manrique que ha adaptado la obra del autor británico Patrick Marber «Dealer’s Choice» es una de esas propuestas inolvidables que hacen del teatro una experiencia incomparable.

La trama ocurre en un restaurante. Creando una dualidad escénica que separa la cocina del comedor, Julio Manrique nos vuelve a mostrar su inmensa originalidad y brillantez sobre el escenario. Al mismo tiempo que el personaje interpretado por Ramon Madaula contabiliza los papeles del restaurante que dirige, el cocinero interpretado por Joan Carreras empieza a preparar el menú del día en la cocina. Un escenario que confluye al unísono y en el que, en un momento dado, se solapan dos discusiones de una manera perfecta.

Sobre el escenario, enormes actores dan muestra de su gran talento y donde Marc Rodríguez es el encargado de aportar un toque humorístico y aniñado que le resta dramatismo a algunas escenas de La partida. La trama a las que nos adentran estos personajes gira en torno a una partida de póquer que se hace cada domingo en el sótano del restaurante; una partida que, en lugar de sólo hablar de juego, habla de la personalidad de cada uno de los jugadores, de sus sueños, sus fracasos y sus miserias.

La tensión principal de la obra versa sobre la relación del personaje interpretado por Ramon Madaula y su hijo interpretado por Oriol Vila, en la que el hijo parece destronar al padre y el padre verse desmantelado por su hijo. La vida siempre pasa factura, parece que digan sin decir nada, y es la pura realidad: por mucho que se quiera cambiar, por mucho que queramos hacer un borrón y cuenta nueva, el pasado siempre perecerá sobre nosotros y tenemos que aprender a vivir con nuestros errores.

Lo único que falla en la obra es que hay dos personajes en concreto cuya personalidad no acaba de definirse ni comprenderse: al cocinero interpretado por Joan Carreras y al camarero americano interpretado por Andrew Tarbet. Ambos personajes parecen tener una relación muy intensa, profunda e íntima pero es un tema que no queda cerrado, no terminan por entenderse algunas actitudes de estos personajes porque la importancia que se les da en la primera parte queda en un segundo plano en la segunda.

Una propuesta original, divertida e intensa es lo que Julio Manrique nos propone en «La partida», una obra interpretada por unos actores sobresalientes y una puesta en escena digna de los mejores aplausos. Sin duda, una de las propuestas teatrales más interesantes de esta la edición 2014 del Grec Barcelona.

Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y fundadora de espectáculosBCN y la productora teatral Laberinto Producciones

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