Crítica: Mama – Sara Lenah

Nota 6 sobre 10

Basándose en la novela de Albert Camus “El extranjero”, en esta propuesta de la Seca Espai Brossa de Barcelona, Mama, se nos transporta al mundo de la adolescencia y juventud, y del desgarrador drama que supone perder a una madre, en esta etapa clave de la vida.

Las protagonistas, nos harán un flashback vital hacia la etapa de la adolescencia, etapa de los primeros descubrimientos amorosos y sexuales, etapa de revuelta contra lo establecido y contra el mundo en general. Es una adolescencia, teñida con la niñez, una adolescencia, que reniega en cierta manera, de abandonar las costumbres infantiles.

La enfermedad de la madre, y la ausencia del padre, son notas añadidas a este cuadro tan angustioso, en el que viven las protagonistas.

La tristeza por la pérdida de la figura materna, se mezcla con el caos propio de la edad adolescente, en una combinación necesariamente peligrosa, para la aparición de relaciones dañinas con el sexo opuesto. El tema de la violación, está presente en el argumento, y es vivido de una manera muy traumática. Se hace patente la oposición entre la figura de la madre cuidadora y cariñosa, y el concepto de sexo casual, egoísta y maltratador.

Entre esas dos polaridades, se van a mover las chicas de la obra, sin ni siquiera preguntarse por la posibilidad de vivir un amor correspondido, cariñoso y adulto. De ahí podemos deducir, un trasfondo más siniestro, un trauma familiar, una falta de afecto por parte de la figura paterna hacia la hija, que deriva en que ésta no sepa, o no pueda escoger correctamente una pareja que la ame. El nihilismo vital, en el que se mueve la obra, se impregna a su vez del absurdismo de Camus, que afirma el que el mundo no tiene sentido, de ahí que sea absurdo encontrarle uno.

A destacar, la originalidad de Mama al presentar sobre el escenario una bailarina-patinadora, con su ropa de ballet clásico (tutú incluido), que nos deleita con sensuales movimientos, y la sensibilidad con la que una de las actrices tocando la guitarra, entona una melancólica canción, dedicada, como no, a la ausencia de la madre.


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