Crítica: Not a moment to soon

Nota: 8 sobre 10

“¿Cómo hubiera sido mi vida sin él?, no puedo imaginármela”. Esta frase resume el fervor que Trevor Carlson, sentía por su maestro y mentor Merce Cunningham (1919-2009), un bailarín y coreógrafo referente de la danza contemporánea norteamericana y mundial.

Carlson, quien acompañó a Cunningham durante sus últimos quince años de vida, siendo director ejecutivo de la compañía de danza Merce Cunningham Dance Company, le dedica esta obra a modo de homenaje póstumo. Y se nos muestra en “Not a moment to soon”, al desnudo, sin tapujos, inmerso en el recuerdo de su amigo, y en el recuerdo de sí mismo, en la época en que se conocieron y se amaron. Los recuerdos van fluyendo, narrados por él mismo, sólo, en un escenario prácticamente vacío. Son unas memorias desde el recuerdo, ya lejano, de esa relación extraordinaria entre ambos.

Un emotivo espectáculo de danza contemporánea que homenajea a Cunningham

La escenografía de esta propuesta multidisciplinar está a cargo de Max Glaenzel, y es sutil, como si estuviéramos dentro de los pensamientos del narrador y protagonista. Diversas cámaras, siguen los movimientos aleatorios de Carlson sobre el escenario. Aparecen sobre él varias cajas de luz, hechas con pantallas transparentes de tela, en las que se proyectan imágenes de Carlson y de las manos ancianas de Cunningham. Los recuerdos se transforman en bruma, en imágenes etéreas en blanco y negro.

La dramaturgia, a cargo de Albert Tola, cobra principal protagonismo, en detrimento de la danza. Uno a uno, Carlson cuenta los momentos vividos juntos, desde su primer encuentro, hasta el fallecimiento del propio Cunningham. Desgrana anécdotas, secretos, y frases de su maestro, que se adhieren a la memoria a modo de mantra “no puedes equivocarte, si haces algo por primera vez”, y nos muestran el largo camino recorrido por una amistad de carácter paterno-filial, debido a la diferencia de edad entre ambos.

Carlson nos explica, como el incombustible bailarín y coreógrafo trabaja hasta el final de sus días, siempre innovando, siempre con alguna idea bullendo en su cabeza. Nos cuenta incluso, sus propias dudas acerca de dicha amistad, con un genio, una persona a veces complicada de tratar. Carlson hace de amigo, de director ejecutivo, de ayudante, en el día a día de Cunningham, llevando su silla de ruedas y asistiendo a todas las giras mundiales de la compañía. “Es como si viviera en un sueño, como si todo aquel tiempo hubiera vivido en un sueño”, confiesa al público.

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La música de Jaume Manresa y las videocreaciones de Miquel Àngel Raiò acompañan magistralmente la pieza, dirigida por el polifacético actor, bailarín y coreógrafo Ferran Carvajal, a su vez co-fundador de la compañía Thorus Arts, junto al propio Trevor Carlson.

Es un homenaje íntimo, y muy personal, un canto a la amistad y a la relación humana entre dos seres entregados al arte de la danza, que se amaron y admiraron mutuamente. Es por ello que, “Not a moment to soon” del Mercat de les Flors de Barcelona, nos sorprende y deja huella.

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