Crítica: La invasión de los bárbaros – T. Gaudí

Valoración: 9 sobre 10

La invasión de los bárbaros nos sitúa en el 1939 cuando una mujer, Esperanza, es interrogada por un Teniente del bando ganador de la Guerra Civil. En 2009, una mujer, Aurora, se presenta ante un Alcalde, de ideas muy conservadoras, para pedir que se abra una fosa que está en su municipio.

“Solo por un piropo pueden tacharte de retrógado o de machista.”

La invasión de los bárbaros llega al Teatre Gaudí, una obra situada en la Guerra Civil española

En 1939, Esperanza es violada y torturada para que confiese donde está escondido un cuadro que se evacuó del Museo del Prado para salvarlo de la guerra.

“El Museo del Prado es más importante que la República y la Monarquía juntas.”

Esperanza, antes que comunista y que republicana, es conservadora de arte y sabe que, el general que pide el cuadro, lo quiere para él, no para devolverlo al Museo del Prado.

“- En la guerra, muchas cosas se pierden o se destruyen… – ¡Se roban!”

Aurora es la nieta de Esperanza, y busca devolverle a su abuela la dignidad que los vencedores quisieron arrebatarle y enterrarla.

“La guerra acabó. ¿Vamos a sacar a relucir a los muertos, una y otra vez?”

“Todo esto es justicia.”

Dos hombres con poder, separados por 70 años, que no piensan en nada más que en ellos y en los beneficios que pueden obtener de la situación. El Teniente se aprovecha de la guerra para medrar, el Alcalde, para perpetuar una situación de poder en su municipio.

“El orgullo de un pueblo que ha sabido avanzar y mira hacia adelante… que olvida el pasado.”

“Quién olvida su historia, está condenado a repetirla.”

Una obra con una buena puesta en escena

El escenario de La invasión de los bárbaros se divide en dos zonas, una para 1939 y una para 2009. Pero la mesa del Teniente y el Alcalde es la misma. La misma mesa pasa de manos de los vencedores a manos de un Alcalde de la España democrática. La misma mesa y los mismos ideales.

“Era inevitable para cualquier español de bien, acabar con esta barbarie.”

“¿Qué habría sido de esta patria sin nosotros?”

El vestuario y la caracterización de los personajes están muy bien trabajados. La música y la iluminación, que pone el foco en cada época, definen muy bien las escenas.

Personajes muy creíbles

Juan Carlos Garés (el Teniente); Iria Márquez (Esperanza); Chema Cardeña (Alcalde) y Rosa López (Aurora), nos presentan a unos personajes muy creíbles. Todos ellos tienen una rabia interior, y cada intérprete sabe darle salida sin llegar a la sobreactuación ni al histrionismo. Los personajes femeninos son muy comedidos, y los personajes masculinos, que podrían ser casi una caricatura, también están tratados con mucha seriedad. Las cuatro interpretaciones consiguen que nos emocionemos.

El texto de La invasión de los bárbaros, firmado por Chema Cardeña, está muy bien escrito. Las idas y venidas de 1939 a 2009 construyen un relato coherente que, según van pasando las escenas, nos va dando más información para acabar con una visión completa de lo ocurrido. Chema Cardeña se encarga además de la dirección y ha creado un montaje que es fácil de ver, aunque lo que estamos viendo no lo es en absoluto.

La invasión de los bárbaros, en el Teatre Gaudí, es teatro para reflexionar. Es teatro que nos dice que no debemos olvidar. Es un teatro que nos recuerda que, de aquellos polvos, estos lodos. Un teatro que nos dice que somos nosotros, con perseverancia, los que podemos cambiar las cosas.


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