Crítica: Diario de un cuarentón – Monólogos Barcelona

Nota: 8 sobre 10

Presenciamos el monólogo de Andrés Torres, Diario de un cuarentón, en el Club Capitol de las ramblas. Podemos deciros que es un monólogo nostálgico, de matices tiernos, que te transporta a tu niñez. Mucho humor y predilección por temas “cliché” de la generación que actualmente rondarían los 40 años de edad. Si alguno de vosotros ha vivido su adolescencia dentro de los años ochenta y finales de los 70´s , podrá sentirse sumamente identificado con el total del argumento de éste monólogo.

Reflexionaremos acerca de ese terrible día que nos llega a todos en que nos damos cuenta de cuánto hemos crecido y de que estamos en salto generacional, siendo que la juventud actual no sabe de toda esa culturilla mundana que rodeamos de cariño y mantenemos en modo de recuerdos. La línea de su discurso rememora desde el surgimiento de la Nocilla de dos colores, Mazinger Z, los phoskitos, los juegos en la calle antes de que los aparatos electrónicos y las redes sociales tuviesen a todo adolescente aferrado a una pantalla, hasta el modo en que las abuelas nos trataban las pupas y males con bebidas alcohólicas como si nada, las formas de ligar de antes, los bailes lentos, las ridículas hombreras ochenteras, la colleja bien dada a tiempo y tantas otras cosas que marcaron nuestra infancia y adolescencia.

El público rememora junto con el actor lo mejor y lo peor de aquel entorno cultural de la generación y cómo ha cambiado el mundo hasta ahora casi sin darse uno cuenta. Hoy los corredores se llaman runners, los solteros se llaman singles, los niños ya no juegan a las canicas o los cromos en plena calle, las abuelas son guays y portan móviles con wasap y sería impensable que un padre diese al niño una colleja. ¿Qué nos ha pasado? ¿Cuándo cambió tanto el mundo?

  • Lo mejor del monólogo de Diario de un cuarentón: El peculiar y humorístico modo de expresión de Andrés Torres, su discurso simple y lleno de ejemplos reales del pasado que perfilan ese contexto cultural recordado con nostalgia. Buena interpretación del actor.
  • Lo peor del monólogo: Por un lado no hay que ir con demasiadas expectativas, la temática muy explotada ya. Por otro lado es evidente que el factor generacional cuenta mucho en como se vive el show, ya que para ser un público que se entere bien de todo lo que se está comentando es fundamental ser un cuarentón o estar cerca de las edades que han tenido un denominador común cultural.

En línea general nos ha gustado éste tipo de humor verídico y que puede demostrarnos al final, que la memoria es riqueza, la experiencia un tesoro, y que es sumamente gratificante detenerse a recordar nuestra impronta generacional y reconciliarse con ese estrafalario adolescente que escuchaba a Alaska embutido en una chaqueta dos tallas más grande y unos tejanos nevados; y para el que tenía un significado casi místico la frase: “Chanquete ha muerto”.

Los 80´s fueron mágicos y tuvimos el privilegio de vivirlos a tope y con ésta reivindicación en voz alta y ovación general de toda la sala, se cerró el discurso de Diario de un Cuarentón. Buenas y sanas risas, dentro de la cartelera de verano y sin mayores ambiciones.

2 comentarios:

  1. Fui en pareja y la verdad que reímos mucho, es muy bueno todo lo hemos vivido, sobre todo como describe a su abuela, parecía que hablaba de la de uno.

  2. Nos reímos muchísimo. Me gustó mucho que sea tan participativa. La recomiendo para pasar un buen rato. ?

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